Pudo haber sido distinto,
te encuentro tan inestable,
ambiguo, tal como yo,
o quizá demasiado claro,
tal cual, tal como yo,
y entiendo particularmente
todo lo que has hecho
o lo que has dejado de hacer,
porque el parecido es mucho,
mutuo, con el espacio mínimo
de mediación personal,
quizá demasiado parecidos,
quizá nos sentimos iguales
y nos equivocamos un tanto
para alcanzar a serlo,
no obstante y sin embargo,
respeto todas las vivencias,
los caminos que nos han traído hasta aquí.
Aunque nunca pasó nada,
sabemos, o al menos yo sé
que pasó mucho y harto más,
entremedio, junto al agua
que pasa debajo del puente,
así que tranquilamente,
tranquila mente, tranquila.
Baílame, cariño, baílame,
en esa música que nos da
la alegría del momento,
la alegría que queremos,
pero más baílate,
hazlo con pasión, como todo,
hazlo por ti, disfrútate, cariño,
juega con los gestos,
créate un mundo perfecto,
trabaja por él, tarareando
convicciones de convencido,
ambigüedades de convencido,
vaguedades del convencido,
"¿ser o no ser?"
Piérdete en tu naturaleza,
en la naturaleza,
actor de obras inconclusas.
Cuando te vea siendo
mi más bello desconocido,
actuando como siempre,
siendo el mismo de siempre,
pero no tenga nada que ver
y todo que ver conmigo,
tú nombre me suena,
tu rostro me suena,
pero ya no sé por qué
y algo en mí se enciende
o quizá se apaga.
Pero a futuro
no me importa demasiado,
o quizá me importa sobremanera,
solo quiero saber que abres tus alas,
solo la esperanza de que pueda llegar.
Nada duele tanto como la compañía, si se va.



